Sierra de Gredos
¿Quién no ha oído hablar del misterio que encierran las Cumbres de Gredos?, ¿y quién no ha sentido su llamada después del primer viaje? Estamos hablando, en opinión de muchos, de la cadena montañosa que constituye la columna vertebral de la Península Ibérica.
Os resultará repetitivo el que volvamos a hablar de los grandes contrastes de España, pero creemos que nunca más justificado que en esta ocasión. Las diferencias existentes entre las laderas Norte y Sur de la Sierra de Gredos son totales.
La Norte, en un hábitat típico de los territorios de alta montaña: piornales, ronqueadles graníticos, gargantas de canto rodado y todo ello, con una fama adoptada durante siglos a este medio tan duro.
La Sur es justo la antítesis de la anterior y se la conoce profundamente como el Caribe español. Palmeras, limoneros, naranjos, y una vegetación exuberante con cultivos tan sensibles como el tabaco. Recorreremos el Valle de la Vera hasta su confluencia con el Valle del Jerte.
Si leemos las Crónicas de los historiadores, observaremos que nuestros Monarcas siempre han fijado su atención en estas sierras. Alfonso XIII, abuelo de nuestro Rey, frecuentaba tanto estos lugares que mandó construir un alojamiento digno para sus días de caza en la Sierra. Este alojamiento es el Parador Nacional de Gredos, que con su construcción, sentó las bases para el desarrollo de los que en día es la gran red de paradores nacionales. Igualmente, declaró las sierras Reserva Nacional de Caza, siendo la primera de las manchas declarada como tal.
Cazadores del mundo entero visitan anualmente Gredos, intentando dar caza al macho montés, que en gran número puebla la Sierra y pagando por ello cantidades de gran envergadura que preferimos omitirlas, pero que han constituido de forma directa al desarrollo de la zona.
Reyes, banqueros, grandes empresarios, acuden fieles a la cita de Gredos y tú, ¿no vas a venir? Pues claro que sí, por aquí te esperamos.